lunes, 22 de febrero de 2010

2010: año de luz, amor y RADICALIDAD

Este año no hay posibilidad de error. Entonces podemos empezar por distintas partes, y no es que de lo mismo, pero la diversidad y las infinitas posibilidades de la creatividad este año son más abundantes que nunca. Por eso será un año tan próspero y sencillo, radiante y cercano, excelente y humano, valiente y tierno, absoluto y relativo, inamovible y sensible hasta decir basta. Un año que se conmueve con el sufrimiento de las personas y vibra con la fuerza y entrega de su corazón.
Un año radical y fértil, definitivo y atento a lo que sucede.
Este año nuestra mente, la forma como se organiza nuestra experiencia, se abren a recoger lo que de verdad hay en nosotros, nuestra luz y nuestra sombra, lo que encontramos bonito y lo que encontramos feo, lo que nos gusta y lo que no nos gusta. Lo que sea. Eso que es.
Y lo radical de este año es la mirada: aceptar, valorar, agradecer. Todo esto está ahí para asegurar la apertura y que podamos dejar de reaccionar y rechazar esos aspectos que hemos considerado indeseables, inadecuados, vergonzosos.
El año anterior, el 2009, los pudimos ver y experimentar. Este año el desafío es asumir. Y para asumir también está a nuestro favor la valentía, el coraje que se necesita para vivir desde el corazón. Vivir desde el corazón implica aceptar, momento a momento, lo que sentimos y lo que nos sucede. Así mismo, nos llama a aceptar la forma de ser de los otros, sin juzgar ni reaccionar, o caer en la siempre injusta comparación de cómo la persona es y cómo nosotros hubiésemos querido que fuera, lo que hubiésemos querido que haga, lo que hubiésemos querido que diga.
Y vuelvo a recalcar, esto vale para los otros, y también, ante todo, para uno mismo. Este año está la oportunidad de aceptarnos definitivamente así como somos. No para quedarnos ahí y conformarnos, sino para ser nuestro mejor aliado, ser nuestro apoyo, contar cada uno consigo mismo.
Y desde ahí, con cariño, alentarse a irse superando cada vez más. Pero en esa tónica, pero el cariño que uno se tiene, por la maravillosa oportunidad que tenemos de aprender. Pero ya no es más un tema de querer compensar, o hacer mérito para merecer algo bueno. Como querer demostrar que somos buenos. Eso no corre este año.
El gran aprendizaje este año es que así como somos, tal como somos, es como Dios nos hizo.

por Karamjot/numeroscopica